
El Ing. Alonso me llevaba todos los días al hotel, pero un día a la mitad de la nada se descompuso el auto. Llegamos a una Iglesia cristiana y muy amablemente nos dieron agua para el motor y nos mandaron al diablo. Si con el mecánico de la comunidad mejor conocido como el diablo. Esta foto fue cuando se descompuso el auto muy cerca del pueblo salvadoreño "Mejicanos".
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